4 paredes, ojala hubiera un hueco enorme para escaparme
2 estantería, donde yacen mis recuerdos y el tiempo que se fue para no volver
1 ventana, mirar pero no tocar aunque me resguardas de la lluvia
1 espejo, donde me encuentro con mi reflejo... y ¿cuál es mi reflejo...?
1 mesa, donde se acumulan mis derrotas
1 armario, que me presta apariencia
1 silla, útil pero.... inútil ...
1 cama, arropada por su sábanas, las cueles están manchas por mis peores pesadillas. Me obligas a pensar aquello que no quiero y sacas lo peor de mi, pero en días como hoy... eres mi refugio, escondes mis secretos.
1 puerta que siempre se cierra y alberga todo lo que queda, puerta que un día deseo que seas tú el que te atrevas a cruzarla y te metas en mi cama porque...
1 TÚ
1 único TÚ
jueves, 27 de octubre de 2011
lunes, 24 de octubre de 2011
I need you
Siento como si mis pies no tocaran el suelo
como si esto no fuera real,
como si estuviera volando....
como si nunca quisiera soltarte,
quiero colarme y acurrucarme en tu cama y que me abraces, para sentir que todo lo que ocurre a mi alrededor que me daña no importe y solo estemos TÚ y YO
La energía que me das al verte sonreír y al mismo tiempo hacer que sonría como una mema, no tiene explicación.
Te quiero
lunes, 10 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
Guy
Hoy quiero levantarme sin saber que me espera, sin saber si hoy te fijarás en mí y me elegirás como tu acompañante en la aventura del día. Hoy quiero levantarme y saber que estás pensando en mí, deseando que nos encontremos, deseando verme mientras te espero, deseando cogerme, deseando comerme....Quiero sentir los nervios del saber que vienes, quiero sentir como me agarras, como me balanceas... quiero sentir como me deslizo como en un gran tobogán, quiero sentir como caigo y un calor me acoge. Quiero sentir como me zambulles, como me haces cosquillas cuando me rozas y como me ablando cuando me tocas. Quiero sentir como tu mano de hierro me coge, me elige y sentir un frescor y a la vez la emoción de saber que me acerco a tus labios.... quiero sentir como me rozan suavemente y me saborean, quiero ver como crece una sonrisa en tu cara al notar mi dulzura y notar como tu lengua juega conmigo para finalmente formar parte de ti.
Hoy quiero ser tus cereales.
Hoy quiero ser tus cereales.
lunes, 3 de octubre de 2011
viernes, 23 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Inevitable desgracia
Érase una vez un bosque en el que habitaban todo tipo de animales. Cierto día se declaró un fuego terrible que amenazaba por arrasarlo todo. Los habitantes del bosque huyeron entonces presas del pánico, tenían que escapar de la muerte segura que significaban las llamas. Atravesando el bosque había un ancho y caudaloso río. Los animales sabían que la salvación se encontraba al otro lado de aquel flujo de agua, de modo que las aves volaron para atravesarlo y el resto de animales se lazaron al río y nadaron en dirección a la otra orilla. Pero hete aquí que entre los habitantes de aquel bosque se encontraba un escorpión que no sabía nadar. Una vez llegado a la orilla del río su situación era desesperda. A un lado las lenguas de fuego se apresuraban raudas, al otro el agua esperaba tragarle irrmediablemente.
La suerte quiso que el escorpión no fuera el último en alcanzar la rivera del río. De entre la maleza apareció saltando una rana a toda velocidad que, al ver al escorpión, quedó paralizada, pues sabía que su veneno era mortal de necesidad y desde pequeña había sido enseñada a mantenerse alejada de estos animales. El escorpión entonces vio una posibilidad de salir con vida de esa. Habló:
- Rana, rana; por favor, crúzame el río a tu espalda. Yo no sé nadar y si me quedo en este lado las llamas me abrasarán.
-Pero...- contestó incrédula la rana-. ¡Qué petición más inusual! ¿Cómo podría fiarme de ti? Eres un escorpión....¿ Y si me picas cuando nos hallemos a mitad del río?
- ¿Cómo iba a hacer eso?- respondió el escorpión suplicante-. ¿No entiendes que eso significaría mi muerte también? Por favor, crúzame y prometo que no te picaré.
La rana pensó durante unos segundos y, apremiada como estaba por la proximidad del fuego, accedió a cumplir con la petición.
La rana montó al escorpión en su espalda y saltó al agua. Nadó y nadó alejándose del fuego, pero justo cuando ya se creía salvado, al alcanzar la mitad del recorrido, sintió una bestial punzada de dolor en su lomo. ¡El escorpión le había picado!. La rana entonces se giró y, mirando al escorpión con incedulidad solo tuvo fuerzas para decir:
-¿Por qué?
El escorpión con lágrimas en los ojos, contestó a la vez que se hundía junto a la otra:
- Lo siento, soy un escorpión.
Siempre que leo está historia me entristezco, pero creo que nosotros somos el escorpión. Claro que no queremos acabar con otras especies de la Tierra, peor no podemos evitar hacerlo, aunque eso signifique que vayamos a terminar hundiéndonos en mitad del río.
La suerte quiso que el escorpión no fuera el último en alcanzar la rivera del río. De entre la maleza apareció saltando una rana a toda velocidad que, al ver al escorpión, quedó paralizada, pues sabía que su veneno era mortal de necesidad y desde pequeña había sido enseñada a mantenerse alejada de estos animales. El escorpión entonces vio una posibilidad de salir con vida de esa. Habló:
- Rana, rana; por favor, crúzame el río a tu espalda. Yo no sé nadar y si me quedo en este lado las llamas me abrasarán.
-Pero...- contestó incrédula la rana-. ¡Qué petición más inusual! ¿Cómo podría fiarme de ti? Eres un escorpión....¿ Y si me picas cuando nos hallemos a mitad del río?
- ¿Cómo iba a hacer eso?- respondió el escorpión suplicante-. ¿No entiendes que eso significaría mi muerte también? Por favor, crúzame y prometo que no te picaré.
La rana pensó durante unos segundos y, apremiada como estaba por la proximidad del fuego, accedió a cumplir con la petición.
La rana montó al escorpión en su espalda y saltó al agua. Nadó y nadó alejándose del fuego, pero justo cuando ya se creía salvado, al alcanzar la mitad del recorrido, sintió una bestial punzada de dolor en su lomo. ¡El escorpión le había picado!. La rana entonces se giró y, mirando al escorpión con incedulidad solo tuvo fuerzas para decir:
-¿Por qué?
El escorpión con lágrimas en los ojos, contestó a la vez que se hundía junto a la otra:
- Lo siento, soy un escorpión.
Siempre que leo está historia me entristezco, pero creo que nosotros somos el escorpión. Claro que no queremos acabar con otras especies de la Tierra, peor no podemos evitar hacerlo, aunque eso signifique que vayamos a terminar hundiéndonos en mitad del río.
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